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Camila Candia Belmar: Las mujeres, el otro 50%

Camila Candia Belmar: Las mujeres, el otro 50%

Especialista en branding, en FutureBrand, se refiere a la construcción de una cultura equitativa a partir del diseño.

Como diseñadores buscamos comunicar de forma universal, pero es posible que aún así estemos obviando a la mitad de la población cuando lo hacemos: las mujeres.

Si puedo sacar en limpio algo bueno de este año, es que he aprendido una que otra cosa respecto a la importancia del pensamiento colectivo. Uno de los proyectos en los que he estado trabajando involucra el diseño de señalética para una oficina.

Paralelamente, estuve leyendo The Politics of Design, del diseñador holandés Ruben Pater, que desmenuza el diseño desde su contexto político y cultural, dejando en claro que la comunicación universal, neutral u objetiva es tan real como un tweet del expresidente estadounidense, porque es imposible separarla de los valores e ideologías bajo los cuales fue creada.

Cuando terminé de diseñar el sistema iconográfico para la oficina, me di cuenta de que Pater tenía razón al decir que no muy a menudo relacionamos la comunicación visual con una ideología, porque percibimos esta última como natural y habita en todo lo que nos rodea.

Había diseñado un sistema en el que todos los íconos que representaban personas eran hombres y el único femenino, era el correspondiente al baño de mujeres, en el que necesitaba especificar el género. Lo masculino era la regla; lo femenino, la excepción.

"Si somos conscientes de que la comunicación no es universal, podremos empatizar con nuestros clientes y audiencias."

Por supuesto, esta decisión no había sido deliberada o mal intencionada; el estándar masculino vivía camuflado en mis nociones de ‘universalidad’. Por lo tanto, decidí repensar el sistema iconográfico para que las mujeres de esa oficina puedan sentirse parte del espacio en el que trabajan todos los días.

Probablemente, para algunos, esta decisión pueda parecer una nimiedad, pero ¿acaso no es justamente este tipo de mensajes que pasan inadvertidos los que perpetúan el status quo? ¿no deberíamos intentar revertirlo, precisamente desde lo que las personas experimentan a diario?

Me preguntaba si este problema tenía el peso suficiente para escribir al respecto o era una trivialidad similar a cuando las mujeres nos cuestionamos la relevancia de esas experiencias incómodas que solo a nuestro género le toca vivenciar, antes de comentársela a otra persona.

Sin embargo, creo que al menos esta publicación puede tener valor para quienes han pasado o puedan pasar a futuro por una situación similar a la hora de diseñar.

Sí es importante dialogar sobre los cuestionamientos de este tipo que puedan surgir durante el proceso de diseño, ya que nuestra perspectiva personal no representa necesariamente la forma de pensar y valores de otras personas, quienes pueden entregarnos nuevas perspectivas.

Si somos conscientes de que la comunicación no es universal, podremos empatizar con nuestros clientes y audiencias.

Por insignificante que pueda parecernos una decisión de diseño, creo que es justamente el conjunto de esas pequeñas iniciativas lo que a largo plazo hace la diferencia al momento de construir una cultura más equitativa para todas y todos.

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