Ingrid Lira: “Tenemos que, sí o sí, hacer empresas humanas” Destacado

En el último encuentro de la serie Blink, organizada por APG Chile y Valora, la destacada creativa centró su presentación en la capacidad transformadora de una mujer publicista.

Lo que ha permitido a Ingrid Lira ser una mujer transformadora es creer que la publicidad puede transformar una realidad por pequeña que sea. Así lo planteó ella misma, como directora general creativa de la agencia Puerto, en el último virtual Blink.

Lo hizo a partir del nombre mismo de la presentación, “Mujeres Transformadoras”, con que esta profesional cerró el ciclo de conversaciones que organizó APG Chile, en conjunto con el programa MKTG BEST de Valora, con la colaboración de Anda y la Facultad de Comunicaciones UC.

Como en los encuentros anteriores, ella conversó con Ricardo Aros, Carolina Cuneo, Diego Perry y Gianluigi Pimentel, respondiendo también consultas y comentarios de los asistentes que asistieron vía streaming.

A propósito de transformar clientes, ¿cómo ves el otro lado de la mesa frente a las propuestas creativas que salen de las agencias?

Es una cadena de cosas. Solemos alegar cuando no nos aprueban las ideas, pero no pasa por ahí la cosa. Es nuestro deber encontrar la sintonía con los requerimientos del cliente, sin perder lo otro. Hay que estar dispuesto a más cosas y es ahí donde se va haciendo más difícil, ya que habrá clientes que no estén dispuestos, pero hay otros que sí. Esto es una empresa de servicio; cuando uno tiene un restaurant con los platos más ricos y un cliente pide pollo con arroz, le das pollo con arroz, pero el mejor pollo con arroz.

¿Ves una necesidad de transformación del marketing, de ir más a la calle y estar con lo que pasa?

Creo que, más que el marketing o las empresas, somos las personas las que hemos estado desconectadas unas de otras. Existe el sistema de la eficiencia y el desempeño; son esos los datos que nos importan, no los otros… hasta que hay un estallido social o una pandemia. Recién ahí nos importan y nos damos cuenta de que esa información estaba en los estudios, que bastaba el sentido común para verla. Uno debe abrirse y estar dispuesto a sentir pena por lo que está pasando, y ¡sentirla! porque de verdad es durísimo. Hay que estar dispuesto a entender el mundo en que uno está y, desde ahí, hacer empresa; desde ahí, poder hacer otros números.

"En el mundo de la publicidad es posible ver colaboración. He tenido la suerte de verlo, como esta misma instancia, en que se juntan personas que trabajan en distintas agencias y consultoras para conversar. Ojalá que esto no quede aquí en el contexto del coronavirus, que sigamos trabajando allá afuera juntos por transformar."

¿En tu carrera profesional viviste costos personales en ese proceso de transformarte?

Sí, hay costos personales, pero una al sentir esta pasión como motor no se suele dar cuenta. De repente se involucra mucho con sus proyectos y es difícil que otra persona que no siente pasión por lo mismo entienda lo que significa. De repente, dejas de lado amigos, con cosas simples, sin darte cuenta y son cosas que inevitablemente afectan. Tiene un costo, pero es un costo raro, porque uno no se da cuenta, por vivir esta pasión. Como cuando te atrapa un libro y te quedas leyendo hasta las tres de la mañana.

¿Qué recomendación puede haber para una mujer que quiere ser creativa, en una industria en que hay muy pocas?

A las mujeres nos toca vivir en un mundo machista, sea cual sea la carrera. No crean que por estudiar publicidad no querrán retirarse, como en otras carreras. Siempre se siente esta injusticia y privilegio que tienen los hombres. Una, como mujer, nunca deja de ser creativa. La mayoría de las mujeres creativas que se retiran, en muchas ocasiones lo hacen por acoso de parte de sus jefes, algo que pasa en las agencias y en todas las empresas. Las mujeres debemos ser creativas, porque debemos abrirnos espacio en un mundo machista.

¿Hacia dónde te gustaría que se fuese transformando la industria creativa?

Hacia un mundo colaborativo. Quiero que nos reconozcamos entre nosotros, lo bueno y lo malo que somos, y entre todos hagamos este mundo. Un compañero mencionó que se sacrificaron siete millones de animales por del bajo consumo. Argumentan que no hay dinero para mantenerlos. Cómo podemos estar tan enviciados en un mundo de números que no existen, cuando el mundo es mucho más real. Tenemos que, sí o sí, hacer empresas humanas. En el mundo de la publicidad es posible ver colaboración. He tenido la suerte de verlo, como esta misma instancia, en que se juntan personas que trabajan en distintas agencias y consultoras para conversar. Ojalá que esto no quede aquí en el contexto del coronavirus, que sigamos trabajando allá afuera juntos por transformar.

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