Francisco Ibieta: Inteligencia artificial y datos personales
Gerente general de la Asociación Gremial de Empresas de BPO Chile, BPOCH, habla de lo que llama un nuevo estándar competitivo en materia de contact centers.
En Chile, los contact centers y las empresas de BPO están viviendo una transformación decisiva. La irrupción de la inteligencia artificial, el machine learning y la automatización ha cambiado el foco: ya no se trata de medir horas de operadores, sino de garantizar resultados, valor y calidad de experiencia del cliente.
La tecnología dejó de ser un lujo para convertirse en requisito básico, y la verdadera ventaja competitiva está en la gobernanza, la transparencia y la capacidad de entregar confianza.
Este cambio ocurre en un contexto de evolución regulatoria marcado por la Ley 21.719 de Protección de Datos Personales. Aunque el gobierno ya ingresó un proyecto de ley para retrasar su entrada en vigor, la gran mayoría de las empresas no está esperando: ya se encuentran implementando los cambios tecnológicos y adaptaciones operativas necesarias.
El sector BPO procesa millones de interacciones diarias con información sensible –grabaciones, historiales de consumo, perfiles comerciales– mediante analítica predictiva, copilotos en tiempo real y modelos de speech & text analytics.
La normativa exigirá que las decisiones automatizadas tengan intervención humana, que se explique la lógica detrás del procesamiento y que existan canales de revisión, además de obligar a evaluaciones de impacto y trazabilidad completa. La respuesta no es retroceder en tecnología, sino consolidar un modelo híbrido de Human-in-the-Loop. Los agentes virtuales deben asumir volumen y velocidad, mientras el talento humano aporta empatía, juicio crítico y supervisión ética.
Este equilibrio redefine la narrativa del BPO: pasar de vender costo a garantizar valor, y posicionar a Chile como un polo regional de servicios de IA responsable, alineado con estándares internacionales como GDPR e ISO 27001.
El debate sobre la IA en los contact centers no debe reducirse al temor por el empleo. El verdadero reto es diseñar arquitecturas de gobernanza sólidas, proteger los datos personales y potenciar a los equipos humanos con herramientas inteligentes.
Las empresas que logren este equilibrio no solo cumplirán con la legislación cuando entre en régimen, sino que liderarán la nueva era de la confianza digital y la experiencia del cliente en la región.