Logo
Imprimir esta página

Francisca Olivares: Marcas, agentes de abundancia

Francisca Olivares: Marcas, agentes de abundancia

La directora de Ahora Branding escribe acerca del desafío de las marcas en el contexto de la inteligencia artificial agéntica.

Esta últimas semanas, en medio de todas las alertas cada vez más aceleradas sobre lo que se viene, más allá del ruido, necesité sintonizar con mi propia visión. Y de las últimas cosas que han pasado, lo que más me llama la atención es que ya podamos fácilmente integrar agentes artificiales a nuestros propios procesos de trabajo. Agentes que no solo nos ayudan a pensar, sino que ya pueden ejecutar y trabajar con nosotros.

Por mi parte, pretendo seguir siendo una mujer humana, única e irrepetible en mi negocio. Con mis ideas, mis talentos y mi gusto. Pero ya sé que el desafío que se me viene es multiplicarme en agentes que aprendan de mí y hagan lo que yo hago, como a mí me gusta.

Confieso que, al principio, escéptica, pensé que la inteligencia artificial nunca iba a lograr tener buen gusto. Que había algo de mi criterio estético que no iba a ser capaz de codificar. Hoy creo que sí.

Finalmente, el gusto también es un código. Una manera de mirar, relacionar, seleccionar y elegir. Mi sensibilidad estética también es un tipo de inteligencia. Más subjetiva, más difícil de explicar. Pero inteligencia al fin. Y mi "agente estético" sí la va a aprender. Porque yo se la voy a enseñar. Va a conocer y potenciar mis referencias. Mis obsesiones. Mi manera de mirar. Lo que encuentro hermoso, raro, especial y lo que no.

Por qué una imagen me parece sofisticada y otra obvia. Por qué algo me emociona y otra cosa no me mueve nada. Y ese gusto codificado, evolucionando conmigo, empieza a funcionar como un activo de mi propiedad.

Lo mismo con mi "agente de claridad estratégica". Le voy a enseñar a detectar cuándo un propósito de marca tiene fuerza y cuándo está diluido. Cuándo una estrategia de negocio tiene filo y cuándo no. Cuándo una definición de target realmente sintoniza con una necesidad humana y cuándo es solamente una descripción superficial de un grupo de personas.

Escultura Dorada Barras Ascendentes

Porque no se trata de que todos seamos buenos en todo. A mí no me interesa aprender a crear apps financieras, no es mi tema. Sí estrategias de negocios curadas para crear deleite humano y universos ojalá irresistibles. Se trata de que cada uno pueda multiplicar brutalmente aquello en lo que ya es bueno. Lo que sueño, con mucha ilusión, es a cada uno de nosotros aumentado. Potenciando aquello que tiene de particular.

Con los negocios creo que va a pasar exactamente lo mismo. De hecho, con tantas herramientas y posibilidades disponibles, la falta de estrategia se vuelve aún más peligrosa. Se hace más tentador perder el foco.

Ahora más que nunca, hay que entender dónde una empresa es realmente valiosa y concentrar ahí toda esta nueva capacidad. ¿Qué hace esta empresa especialmente bien? ¿Qué Valor crea? ¿Para quién? Y después usar esa claridad para multiplicar Valor. Cinco veces. Diez veces. Cien veces. No sabemos.

Ahora imaginemos que esto empieza a ocurrir en todas partes. Cada empresa en esteroides enfocada en aquello que hace especialmente bien. Escalando los bienes, servicios, experiencias y soluciones con los que crea bienestar para otros. ¿Qué pasa cuando multiplicamos la productividad por un avance tecnológico? Economía básica: aumenta la oferta. Bajan los precios. Bienes y servicios cada vez mejores, a menor costo productivo. Acceso casi infinito.

Por eso creo que el desafío actual de las marcas no es simplemente incorporar agentes. Es prepararse para operar en una era de abundancia. Entender con muchísima claridad qué Valor queremos aportar a esta nueva era de prosperidad. Y prepararnos para escalarlo. Convertirnos a nosotros y a nuestros negocios en agentes de abundancia. Pasándolo bien, hasta donde lleguemos en esta existencia como humanos.

Mohamed Nohassi unsplash

© 2000 - 2026 Publimark SpA.

Aquí estuvo AndesDev