Carmen Buinizkiy: La oportunidad en la incertidumbre

Gerente de transformación cultural de la consultora especializada Olivia comenta sobre la capacidad de ver luces en medio de las adversidades.

Reza un viejo proverbio popular que un mar en calma no hace buenos marineros. El marino aprende rápido que un sol radiante puede convertirse en una tormenta, que las condiciones a las que se expone pueden cambiar rápidamente y que debe estar preparado para la adversidad, superarla y salir adelante sin dar por sentadas su suerte y su experiencia.

Antes de embarcar, la adversidad que puede venir con la tormenta es solo una preocupación, no sabe cuándo la tormenta llegará, qué dirección tomará o cuál será su potencial de devastación. Pese a tener instrumentos adecuados podría costarle decidir en qué dirección navegar.

Lo mismo les pasa a las personas y a las organizaciones a la hora de tomar decisiones cuando las certezas no son suficientes para sentir que todo irá bien en el futuro.

La forma en que el contexto del país afectará la capacidad personal de progreso o la posibilidad de que las organizaciones se enfrenten a cambios difíciles de prever en los mercados donde participan son solo dos de las numerosas variables a considerar en la decisión. Es más complejo a medida que las variables se mezclan de manera aleatoria, porque se nos hace difícil comparar variables que aparentemente no van juntas pero fácil sobrevalorar lo conocido que nos hace sentir seguros.

El experto en volatilidad Nassim Taleb afirma que, en un mundo tan complejo como en el que vivimos, lo que no sabemos termina siendo más importante que lo que sabemos a la hora de tomar decisiones.

Entonces, ¿cómo podemos reducir nuestros espacios de incertidumbre para decidir mejor? Lo primero es comprender lo que nos pasa cuando nos enfrentamos a una gran cantidad de datos que por sí solos no muestran que curso de acción tomar.

En ese sentido, la investigación sobre el juicio bajo incertidumbre (1974) de los psicólogos Daniel Kahneman (Premio Nobel en Economía 2002) y Amos Tversky mostró que en condiciones de incertidumbre recurrimos a sesgos cognitivos que llenan los espacios en blanco sobre lo que no conocemos.

Esto hace que concluyamos por ejemplo que dos cosas son lo mismo porque lucen parecidas y que calculemos la probabilidad de las situaciones de manera intuitiva, sin base en el análisis profundo de los hechos.

Esto pudiera ayudar a explicar por qué a los líderes de empresas que fueron muy sólidas, como Blockbuster, les costó advertir a tiempo los pequeños cambios en sus industrias y los notaron cuando ya era demasiado tarde, aun cuando las señales estaban frente a sus ojos.

Lo mismo les pasa en este momento a las empresas que no están viendo qué eventos, como la próxima disponibilidad masiva de impresoras 3D, va a alterar para siempre los mercados en que participan.

Otra consecuencia de los sesgos cognitivos es que cueste comprender situaciones que no vemos en nuestro contexto. No es extraño que la mayoría de nosotros ni pensemos en cómo una protesta en Hong Kong podría afectar nuestra capacidad de compra familiar, aunque en un mundo globalizado lo que pase en un país puede afectar la economía local de otro.

En el camino de reducir nuestros espacios de incertidumbre también es importante hacer el ejercicio consciente y creativo de tratar de unir cosas que existen –que aparentemente no van juntas– para resolver un problema.

La mayoría de las innovaciones que revolucionan el mundo son consecuencia de ese proceso de pensamiento. En el caso de las organizaciones este comienza por aceptar que las condiciones existentes en sus mercados tradicionales no son inamovibles y que buscar puntos de dolor no resueltos en sus sectores podría agregar gran valor incluso a clientes que no tenían en el radar.

En el caso de las personas, hay que desarrollar la capacidad de observar y contextualizar los eventos que tienen el potencial de afectarnos para construir oportunidades de progreso. En este sentido Steve Jobs dijo en el NeXT Computer de 1995: “Por lo general te suelen decir que el mundo es como es… pero esa es una visión muy limitada. La vida puede expandirse mucho más cuando descubres un hecho sencillo, que es que todo lo que te rodea lo ha hecho gente que no era más lista que tú. Y lo puedes cambiar, puedes influir en ello. Puedes construir cosas que después otros usarán.”

No es necesario esperar que llegue la tormenta para transformar la potencial adversidad en una oportunidad. Como dijo una vez el actor James Dean, “no puedo cambiar la dirección del viento, pero sí ajustar mis velas para llegar siempre a mi destino”.

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