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Andrea Cavallari: Profesionales T-shaped

Andrea Cavallari: Profesionales T-shaped

Field CTO para Latinoamérica en Red Hat comenta por qué este perfil, fundamental en la era agéntica, es tan valioso.

El modelo organizacional que conocíamos quedó atrás. En los últimos años, el auge de la inteligencia artificial ha impulsado uno de los mayores cambios de paradigma desde el inicio de la transformación digital. Existe hoy un nuevo sistema de trabajo que combina inteligencia humana y artificial actuando en sinergia para lograr mayor productividad, optimización de recursos y entregas de alta calidad.

En este contexto, ser altamente especializado en una única disciplina ya no es suficiente. El mercado demanda profesionales que combinen una especialización profunda en un área específica con competencias más generalistas, como visión de negocio, comunicación, colaboración y capacidad para comprender el impacto de la tecnología en la organización en su conjunto.

Conocido como perfil T-shaped, este modelo se ha vuelto esencial para navegar la creciente complejidad de los entornos de TI y para conectar las decisiones tecnológicas con los objetivos estratégicos de las organizaciones.

Popularizado en la década de 1990 por Tim Brown, ex CEO de IDEO, empresa de referencia mundial en diseño e innovación, el concepto describe a profesionales que combinan profundidad en un área específica con la capacidad de trabajar de manera multidisciplinaria, con flexibilidad y versatilidad.

Este profesional ya está en la mira del mercado desde hace algún tiempo. Las empresas buscan combinar experiencia técnica con conocimientos de negocio, finanzas y eficiencia operativa. En la práctica, buscan a alguien capaz de dialogar con los C-Levels sobre mucho más que tecnología, aportando una visión más integral.

Esta necesidad se ha intensificado con los complejos proyectos de nube híbrida, inteligencia artificial y migración de aplicaciones, que combinan múltiples disciplinas. Comúnmente denominados Proyectos Transformacionales, reúnen tres pilares fundamentales: personas, procesos y tecnología.

Los proyectos a gran escala fracasan cuando las empresas se limitan a cambiar la tecnología (el sistema) sin ajustar los procesos ni capacitar a las personas, lo que da como resultado herramientas modernas operando bajo flujos de trabajo obsoletos y rígidos que impiden la evolución de la organización. En consecuencia, la nueva tecnología implementada no genera los resultados esperados.

"A medida que esta tecnología influye en decisiones cada vez más críticas, también crece la necesidad de profesionales capaces de conectar el conocimiento técnico con los objetivos empresariales."

Uno de los primeros roles en los que el perfil T-shaped ganó relevancia en el ámbito tecnológico surgió con la creciente adopción de la computación en la nube, que transformó profundamente la rutina de los equipos de TI.

Cuando la migración a este entorno comenzó a escalar, los profesionales dejaron de lidiar únicamente con la famosa "pantalla negra" y las líneas de comandos, para convivir también con otras variables, como los costos operativos.

Si la nube amplió la necesidad de equilibrar decisiones técnicas y financieras, la inteligencia artificial llevó este desafío a un nuevo nivel. Según una investigación de McKinsey, el 78% de las organizaciones ya utiliza IA en al menos una función de negocio.

A medida que esta tecnología influye en decisiones cada vez más críticas, también crece la necesidad de profesionales capaces de conectar el conocimiento técnico con los objetivos empresariales.

Con el avance de los agentes de IA, este perfil se ha vuelto aún más relevante. Un paper reciente de McKinsey también señala que, en la era agéntica, los profesionales T-shaped son fundamentales para reinventar flujos de trabajo, gestionar excepciones y garantizar la calidad de las entregas. Combinan conocimientos especializados con la capacidad de enseñar y mejorar sistemas, además de abordar casos excepcionales y procesos de aprendizaje de los agentes.

Esto contribuye a mitigar la tendencia de algunas empresas a adoptar agentes de IA para todo, sin un análisis cuidadoso que permita evaluar su verdadera necesidad y eficiencia.

En el mundo agéntico y en la TI del futuro, las organizaciones que deseen seguir innovando y crecer de manera sostenible necesitarán cada vez más profesionales capaces de conectar personas, procesos y tecnologías.

Es precisamente en esa intersección donde los profesionales T-shaped generan valor, moviéndose entre lo técnico y lo estratégico, evaluando desafíos desde diferentes perspectivas y ayudando a las empresas a transformar la innovación en resultados concretos.

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